Era un Viernes 13; de la mala
suerte para algunos supersticiosos, o de terror para otros. Y justamente fue el
terror lo que se apodero de todo París, al ser atacados por una ola de atentados
que hasta el momento han dejado alrededor de 129 personas muertas y más 352 heridas
muchas de ellas en estado grave.
Justamente ese día se jugaba un
partido amistoso entre las selecciones de Francia y Alemania en el Estade deFrance, estadio que albergaba 80.000 personas entre ellas el presidente francés
Francois Hollande. Fueron tres las explosiones que se dieron en los alrededores
del estadio pero fue una que se escuchó con más notoriedad en pleno partido. Transcurría
el minuto 20 de la primera parte, cuando de pronto sonó un estallido fuerte que
sorprendió al público asistente, pero nadie se imaginaba que se trataba de una
bomba pues el partido siguió su marcha.
Público evacuado después del partido (fuente.okdario.com)
Al final el encuentro quedó 2-0 a
favor de los franceses, con anotaciones de Olivier Giroud a los 45 minutos de
la primera parte y Andre-Pierre Gignac
al minuto 86. Fue justamente al final del encuentro que los jugadores de Francia se enterraron de lo ocurrido en su país al ver las imágenes televisivas
camino al camerino, donde se mostraban los devastadores resultados que habían dejado
estos atentados y también al ver a la gente asistente al estadio que se
encontraba en el gramado de juego pues habían sido evacuados hacia esa zona por
precaución.
Al final se conoció que además
del estadio fueron atacados el restaurante “Le Petit Cambodge”, el local “Belle
Equipe”, el bar “Le Carillon”, el Boluevar “Fontaine” y la sala de espectáculos
“Bataclan”, donde hombres armados entraron y dispararon a quemarropa contra los
asistentes de los mencionados locales.
Esta tragedia pone de luto al
mundo entero, y también crece la incertidumbre y las especulaciones acerca del
tema de seguridad en Francia, recordando que este país albergará la próxima Eurocopa en el año 2016.

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